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Hambre emocional

admin | alimentacion,Ansiedad | Martes, 19 julio 2011

Una mirada más íntima
Además de revisar los resultados de los tests, se entrevistó a cada una de las mujeres que intervinieron en el programa.
Una de las mujeres a las que se entrevistó era una estudiante de medicina que tenía, al menos, 30 kilos de sobrepeso. Comía dulces cuando estaba estresada y en la facultad de medicina el nivel de estrés era muy alto la mayor parte del tiempo. Ella solía aprovisionarse con seis paquetes de golosinas. Estudiar y comer se convirtieron en actividades inseparables. Ella dijo: “Solía sentirme ansiosa cuando se me terminaban. Incluso iba al quiosco de noche para comprar más. Me convertí en una adicta a las golosinas.”
Su apoyo en los dulces no se fue de la noche a la mañana. Pero después de una semana en el programa se dio cuenta de que ya no buscaba tanto sus golosinas. Después de otras 2 semanas decidió ver qué sucedía si mantenía las golosinas fuera de su vista. En su lugar puso una frutera con uvas. Dio resultado. Ella agregó: “Aún busco dulces cuando estoy estresada, pero no los como continuamente”. Tener mayor control sobre su voracidad por los carbohidratos le dio buen resultado. Rebajó 3 kilos en 8 semanas. Lo mejor fue que no hizo ninguna dieta.
Los miembros del equipo de investigadores escucharon historias similares de las mujeres que entrevistaron. Una contadora que antes se sentía muy estresada por su trabajo mejoró tanto que sus compañeros quisieron saber si ellos también podían participar del programa. Un grupo de voluntarias remarcó que mejoró su vida sexual. Una mujer que solía tener mucha dificultad para levantarse por la mañana dijo que ahora lo hacía antes de que sonara el despertador. “Y me siento descansada. Es como si alguien hubiera movido las manecillas del reloj de mi cuerpo”, aseguró.
La mayoría de las mujeres dijeron que se sentían con más energía. Descubrieron que sus caminatas de 20 minutos eran más fáciles de llevar a cabo de lo que pensaban. Otras tomaron la costumbre de realizar caminatas más largas, en especial los fines de semana. Sentirse mejor para enfrentar los problemas era otra de las observaciones. Una de ellas dijo: “No sé si mi vida se volvió menos estresante o yo me las arreglo mejor. Pero tomo el control de las situaciones, manejo mejor mi agenda y sé qué cosas debo priorizar”.

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Apetito Emocional

admin | alimentacion | Domingo, 17 julio 2011

De las casi 500 voluntarias solo 112 llenaron la pauta diseñada. Se excluyeron a mujeres que estaban demasiado deprimidas o muy felices, las que pasaban mucho tiempo al aire libre, se ejercitaban tres o más veces por semana, sufrían de problemas físicos que les impedía caminar o las que tomaban las mismas vitaminas que se les iban a dar. Las edades de las participantes iban de los 19 a 78 años e incluían estudiantes, ejecutivas solteras, amas de casa, madres trabajadoras y jubiladas.
Se les explicó a las voluntarias las tres actividades que deberían llevar a cabo durante los siguientes 2 meses. Después recibieron sus pildoras y un cuaderno para registrar sus síntomas y se les pidió que volvieran al finalizar el programa. No hubo un control profesional ni se les pidió que lo hicieran en grupos. La única ayuda y monitoreo que recibieron fue una llamada telefónica quincenal de un miembro del equipo, porque lo importante era probar la efectividad del programa en la “vida real”.
Durante los siguientes 2 meses las mujeres del grupo placebo obedientemente tomaron sus pastillas y tomaron notas en sus cuadernos. Mientras tanto, las del programa Body Ups tomaron sus pildoras, aumentaron su exposición a la luz, hicieron caminatas frecuentes al aire libre y tomaron notas en sus cuadernos.
Al finalizar las 8 semanas era tiempo de ver si el programa había aliviado el Apetito Emocional. Se les tomó a todas las mujeres el mismo test de estado de ánimo que se les dio al comienzo del estudio. Comparando los resultados, se observó que al final, ambos grupos habían mejorado su estado de ánimo. Pero las mujeres que participaron del programa habían mejorado significativamente más que las que tomaron los placebos. En uno de los tests, las mujeres que habían tomado parte del programa redujeron a la mitad el puntaje de depresión. En otro, las voluntarias pasaron de categoría de estado de ánimo, de “peor” a “lo mejor posible”.
Luego, se analizaron más de cerca los resultados para ver si el programa había aliviado los síntomas individuales del Apetito Emocional. Nuevamente el programa excedió las expectativas. Las mujeres que tomaron parte en el programa se sintieron menos estresadas, irritables, ansiosas y confusas. Tambien adquirieron mayor control sobre su apetito y su peso. Además, el 25% de ellas perdió una cantidad notoria de peso, incluso al no haberles indicado que cuidaran las calorías que debían consumir.

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Apetito emocional

admin | alimentacion | Viernes, 08 julio 2011

La solución natural para el Apetito Emocional
Una situación que se viene repitiendo durante las últimas décadas es que cada vez que la comunidad científica presenta nuevos hallazgos acerca de la biología de los problemas de ánimo femenino, las empresas farmacéuticas empiezan a crear nuevas drogas basadas en esos descubrimientos. Le dieron mucha importancia a la búsqueda de soluciones farmacéuticas para el cansancio, el estrés y hasta para la ansiedad que lleva a comer demasiado. Ahora hay medicamentos que pueden quitar o aumentar el apetito, incrementar la energía o hacer que duerma bien durante toda la noche, con relativamente pocos efectos secundarios.
A pesar del hecho de que las drogas están siendo más efectivas, muchas mujeres no quieren tomar una pildora para dormir, otra para perder peso y una última para disminuir el estrés y la ansiedad. Por eso, preferirían una solución más natural para sus problemas de salud. Existe un número sorprendente de terapias alternativas que probaron mejorar uno o más de estos problemas. Muchas de estas se apoyan en el ejercicio aeróbico, mientras que otras se centran en la meditación, llevar un diario, terapia lumínica, yoga o regímenes específicos con vitaminas. Pero ninguna de estas terapias probó ser una solución completa para el Apetito Emocional. Si bien proveyeron una mejoría parcial, trataron uno o dos síntomas, o ayudaron a una minoría de mujeres. En base a estas pruebas, los especialistas se preguntaron si al combinar algunas de estas terapias en un solo programa, podrían incrementar su efectividad. Identificaron tres actividades prometedoras que podían combinarse en una terapia abarcadura:
► recibir luz intensa.
► hacer caminatas enérgicas.
► combinar suplementos (vitaminas y minerales).
Pero, incluso si estas tres actividades probaban individualmente que podían mejorar algunos aspectos del Apetito Emocional, nadie garantizaba que las tres juntas resultaran una solución efectiva. Para probar la eficacia de este programa multifacético, habría que testearlo clínicamente.

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