La homeopatía, muy astuta!

Sin duda alguna es la medicina más notable y la más astuta que el hombre ha sido capaz de desarrollar en los últimos dos siglos.
Esta técnica, concebida el siglo pasado por un sabio germánico llamado Samuel Hahnemann, consiste en tratar el mal a base del mismo mal, es decir, tratar la enfermedad con un remedio capaz, en dosis normales, de provocarla. De ahí el nombre de homeo-patía: medicina a través de los análogos; en contraposición a alo-patía: medicina a través de los contrarios.
Pero este análogo se administra en dosis infinitesimales. Y por más paradójico que pueda parecer a una mente cartesiana, es de esta infinitesimalidad, de esta alta dilución, de la que el medicamento homeopático sacará la dinamización necesaria para su eficacia.
Tomemos tres ejemplos que nos harán comprender las cosas mejor que largas explicaciones sobre el modo de acción de la homeopatía.
• El haba de San Ignacio (Ignatia) desencadena, en grandes dosis, la hiperemotividad, relaja los esfínteres, provoca una intolerancia al tabaco; constituye, pues, el medicamento adecuado para individuos hipersensibles, con la garganta delicada, con tendencia a irritación de colon.





