Calor extremo
Calor extremo: las temperaturas muy elevadas aumentan las dolencias vasculas, infartos y embolias cerebrales. El paso de frentes fríos a cálidos, por su parte, altera el grado de concentración en los conductores.



Calor extremo: las temperaturas muy elevadas aumentan las dolencias vasculas, infartos y embolias cerebrales. El paso de frentes fríos a cálidos, por su parte, altera el grado de concentración en los conductores.
Sobre el corazón y las arterias.
Disminuye el riesgo de infarto de miocardio y angina de pecho, la frecuencia cardiaca y la arteriosclero-sis. Mejora la adaptación y eficacia cardiovascular y la presión arterial.
Sobre la sangre. Reduce el riesgo de padecer trombosis y embolias.
El riesgo de padecer dolencias relacionadas con el sistema cardiovascular es mayor en el hombre. De hecho, estadísticamente, los hombres las sufren entre tres y cuatro veces más que las mujeres desde que nacen hasta cumplir los 50. A partir de esa edad, la diferencia se reduce a la mitad.
La explicación consistiría en que, con la menopausia, la disminución de estróge-nos en la mujer deja de protegerla, lo que aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca.