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Depurar el organismo

admin | alimentacion,Nutrición | Jueves, 27 septiembre 2012

200 calorías:
Para depurar el organismo es suficiente con seguir una alimentación pobre en calorías -entre 200 y 1000 calorías diarias- pero rica en frutas y verduras, preferentemente en forma de zumos y caldos, durante un periodo de cinco a diez días. Así se favorece la movilización, combustión y eliminación de los restos proteicos, excedentes de grasas y residuos. Por supuesto, deben suprimirse por completo el azúcar y las grasas.
Al iniciarse la cura, el organismo obtiene la energía de los depósitos de glucógeno en los músculos y en el hígado. A continuación acude a las reservas de grasa y en último lugar recurre a las proteínas presentes en el propio cuerpo. No hay que tener miedo a la desnutrición: un kg de grasas proporciona 9.000 calorías al organismo, lo que da energía sobrada para cuatro días de cura. En una fase posterior, la utilización de proteínas como fuente de energía podría representar un riesgo si se utilizaran como nutrientes de urgencia los propios tejidos de órganos y músculos, pero en una cura bien hecha el cuerpo se dirige antes a las reservas que se acumulan en el espacio intersticial y en torno a los vasos sanguíneos. Buena parte de los beneficios de la cura se basan en la eliminación de estas proteínas que dificultan el trasvase de nutrientes de la sangre a las células, contribuyendo a prevenir trastornos extendidos como la hipertensión y la diabetes.
Junto a la eliminación de residuos proteicos tiene lugar la depuración de toxinas -ácido úrico, amoniaco- relacionadas con muchas enfermedades, especialmente las de tipo reumático y degenerativo. El organismo se libera continuamente de ellas, pero puede verse sobrecargado. Para favorecer la depuración, durante la cura hay que activar las vías de eliminación mediante la ingesta de agua y alimentos vegetales saciantes, ricos en fibra y potasio.
Pueden ser recomendables las lavativas para limpiar a fondo el intestino grueso e inhibir la sensación de hambre, y las infusiones de plantas como saúco, fumaria o diente de león…
La pregunta habitual del principiante es si pasará hambre o sentirá molestias. El hambre aparece más en el primer y segundo día, y es menor en el ayuno completo que comiendo ligero, pues el cuerpo se adapta a obtener energía de sus reservas en vez de a esperarla de los alimentos. Las molestias (a veces dolores de cabeza) dependen de la situación personal.

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