Vivir en la ciudad, amante del movimiento

Vivir en la ciudad
El campo sería demasiado pedir y no se lo vamos a proponer. Criar ganado, contemplar las hojas que caen, el culto por la naturaleza, todo esto es poca cosa para usted; la clorofila es la muerte y lo suyo es el cemento de las grandes ciudades o, en todo caso, la piedra de las antiguas construcciones.
Disfruta en el ajetreo, en el cosmopolitismo de la ciudad, en la animación de los barrios. Así que para usted, el retorno a la naturaleza significaría depresión asegurada…




