La emotividad

May 1st, 2008

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Es el defecto de su imponente coraza: en el fondo es un sentimental y no cesa de celebrar las excelencias del compañerismo. Es una de aquellas personas que enrojecen (como el buen vino) de emoción, de contento, de placer, de cólera.
De todas formas, desconfíe un poco de su propensión a comunicar demasiado, a hablar demasiado. Un estudio fiable llevado a cabo por un investigador anglosajón, James Lynch, demostró que la presión arterial se eleva considerablemente cuando la comunicación verbal es prolongada. «Cada vez que realizaba un informe sobre mis investigaciones —explica Lynch— pedía a unos voluntarios que subieran al estrado y que hablasen de un tema cualquiera, al tiempo que un ordenador mostraba su tensión arterial en una pantalla. Un día, un médico joven me anuncio con orgullo que hacía 8 km defooting todos los días y que estaba seguro de que la máquina no se alteraría; pero también él pudo ver con estupefacción que su tensión daba un salto cada vez que pronunciaba una palabra […] En las personas ya de por sí hipertensas, este aumento era mucho más considerable.»
Parece ser que estos últimos no se paran a escuchar a los demás, lo cual es una pena. Pavlov demostró que la escucha constituye una acción benéfica para el corazón; así, cuando el perro se detiene porque ha oído algo, se orienta hacia el origen del sonido o vibración que percibe y su ritmo cardíaco disminuye durante el reflejo de orientación.
Lynch concluye su estudio sobre los beneficios de la escucha con una orden tajante: «Hipertensos ¡cállense!», orden que coincide con la idea de aquel viejo proverbio según el cual el silencio es oro.

La vida sedentaria

May 1st, 2008

 La vida sedentaria

No se quede todo el día sentado: se arriesga a ser víctima de la conocida ecuación: sedentariedad + diabetes + exceso de grasas + hipertensión arterial + tabaquismo eventual = accidente cardio-vascular seguro, un día u otro.

El azúcar y las grasas

May 1st, 2008

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Todos los alimentos terrenales, en su mente, son aptos para comer y las grandes cantidades no le asustan: aprecia la abundancia. Su corpulencia y buena disposición natural (hígado, bazo, páncreas y glándulas endocrinas son fuertes) le permiten hasta cierto punto y hasta cierta edad realizar excesos que otros no soportarían. De todas formas, si persevera en la orgía, no estará a salvo de la diabetes, de la hipercolesterolemia ni de la hipertrigliceridemia. La diabetes aparece cuando la insulina del páncreas ya no puede controlar las cantidades de azúcar filtradas en la sangre. El exceso de colesterol y de triglicé-ridos aparece cuando el hígado y la vesícula biliar no pueden seguir degradando y quemando las grasas excesivas.
Hombre prevenido vale por dos, dicen. Así que demuestre tener sentido común, o no le quedará más remedio que sufrir las consecuencias. Le costará tanto más ponerse a régimen como su organismo se haya habituado a los ágapes desmesurados.

La sal

May 1st, 2008

La sal

El tipo jupiteriano es un «sanguíneo», es decir, un sujeto cuya sangre es muy rica en minerales y cuya presión arterial tiene tendencia a subir. Cuando consume sal en exceso, esta sal o cloruro sódico se acumula en los vasos sanguíneos y retiene el líquido. Se dice que la sal llama al agua. El resultado es que la presión interna del vaso sanguíneo aún tiene más tendencia a aumentar. Por lo tanto, evite la sal. No añada nunca sal después de cocer un alimento. Si su tensión supera los 16 cm de mercurio de máxima y 9 cm de mercurio mínima (suele decirse 16/9), su médico le aconsejará que renuncie totalmente a la sal de cocina y la sustituya por una sal sintética, desprovista de cloruro sódico.

Otros puntos débiles…

May 1st, 2008

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La diabetes
Cuando las posibilidades del páncreas se ven desbordadas, el azúcar se acumula en la sangre, y esta sangre demasiado rica en glucosa estropea los tejidos que irriga, empezando por los tejidos nobles: el corazón, el riñon, el ojo, el sistema nervioso.

El exceso de grasa
Demasiado colesterol, demasiados triglicéridos: ahora ya se ha familiarizado con esos síntomas de sobrecarga que son la plaga de las sociedades de consumo en las que se come demasiado y mal.

La hipertensión arterial
Viene a incorporarse a la tabla, muy coherente, de la patología jupiteriana: demasiada sangre, y sangre demasiado rica, demasiada sal, demasiados enfados también (Júpiter tronando y blandiendo el rayo por cualquier motivo) y la presión arterial sube, amenazando una vez más a los tejidos y los órganos nobles. Si ponemos uno tras otro los cuatro factores de riesgo citados, el peligro más importante aparece con toda nitidez: se trata de la crisis cardíaca o vascular, con prioridad de esta última.
Las arterias que pagan el pato en caso de sobrecarga no se limitan exclusivamente a las coronarias: cualquier sector de la vascularización puede verse afectado por el exceso de tensión o el ateroma (placa de grasa que se adhiere a la pared interna de los vasos sanguíneos llegando a obstruir a veces la luz), empezando por las arterias de los miembros inferiores (arteri-tis) o las del cerebro (derrame vascular cerebral, pudiendo conducir a la hemiplejia, o al coma, e incluso a la muerte).

De manera general, está expuesto/a a los derrames de sangre con sus consecuencias internas (hemorragias de los órganos) o externas (epistaxis: hemorragias de la nariz; hemate-mesis y melena: hemorragias procedentes del tubo digestivo; hematomas; determinados eccemas).

SUS PUNTOS DÉBILES

May 1st, 2008

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Conocemos el mito del cuerno de la abundancia, con el cual fue alimentado hasta la saciedad el pequeño Júpiter. Imaginemos que su infancia pueda compararse con aquella y que le hayan colmado de dulzuras y de dulces. Nadie dudará que su silueta, según la ley de Siguier/Corman, se haya ido conformando con rellenos más que con huecos, con redondeces más que con angulosidades, puesto que la naturaleza humana se dilata si está en un medio favorable, y se retrae si el medio es hostil.
Su característica número uno es, pues, la plenitud, tanto moral como física; todos los sustantivos y adjetivos derivados del las palabras «pleno» y «lleno» lo retratan: completo, repleto, lleno, relleno, plenipotenciario, cumplido, cumplimentado, suplementario, plural, plusvalía.
El escollo que le acecha es el excedente, la demasía, la plétora. Pasemos revista de las diferentes traducciones patológicas de este hecho.
La obesidad
Es frecuente y se trata de una obesidad considerable o tipo «Juno», una obesidad androide (masculina) en oposición a la obesidad ginoide (femenina) del tipo Luna. La obesidad androide es triangular, con el vértice hacia abajo, es decir, afecta sobre todo al tronco, los hombros y la cara, mientras que la obesidad ginoide triangular, con el vértice hacia arriba, se concentra en la pelvis y los miembros inferiores. La primera es a menudo lipídica (grasa) y la segunda hídrica (agua).

La sangre y el orden celular

May 1st, 2008

 La sangre y el orden celular

El hígado y el bazo forman, entre otras cosas, una formidable reserva de sangre. El bazo es capaz de aumentar de volumen hasta 1 1 o de contraerse hasta 50 mi, según las necesidades. No es necesario ser un experto en la materia para distinguir un sujeto sanguíneo de otro anémico. Como es evidente, usted pertenece a la primera categoría.
La sangre, líquido móvil, vehículo de oxígeno y de nutrientes diversos, es indispensable, claro está, para la vida de los tejidos satélites, de la misma manera que el dios-padre (Ju-pater) distribuye la vida a sus vasallos y que el planeta Júpiter mantiene en su órbita el mayor número de satélites del sistema solar. Pero también marca la prole, la descendencia, el orden de las cosas y de las generaciones. ¿No se hablaba antes de la «sangre azul», de la alcurnia aristocrática, significando aristo, «el mejor»?

El hígado y el bazo

May 1st, 2008

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Son los graneros, las reservas de sangre, azúcar, hierro. En su caso, están llenos a reventar, no corre el riesgo de pasar necesidad; a veces, esto le permite dar a otro. Usted ya es un excelente donante de sangre. Lo cual es un servicio a los demás y un favor para sí mismo.
El hígado, el órgano más pesado del cuerpo humano, responde al dios más importante así como al planeta más voluminoso del sistema solar.
El hígado es, según los chinos, un órgano «tesoro» que uno debe cuidar y controlar. No ha de consumir demasiado alcohol, tabaco, mantequilla, ni demasiado chocolate, y si no, atención con la sobrecarga y las crisis.

Órgano de reserva, almacén de potencia, el hígado está unido al bazo por una circulación sanguínea en derivación que no tiene otro equivalente en el organismo. Esta circulación es el sistema «puerta», a su vez conectado con la vena cava.
Las palabras no son nunca neutrales: se trata efectivamente de una puerta que da a una cava, es decir, a un sistema sanguíneo capaz de regar o alimentar, según las necesidades, una «cava», auténtica reserva no de vino, sino de su equivalente líquido, la sangre.
Es aquí donde se encuentra, disimulado tras un vientre generoso, el caballo de batalla del jupiteriano, que le concede una vitalidad fuera de toda norma: en este tipo hallamos, efectivamente, los grandes emprendedores, capitanes de industrias, grandes aventureros, políticos de alto vuelo, todos los fuertes y bons vivants que el planeta haya podido crear.

La hipófisis

April 14th, 2008

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En el concierto hormonal que rige y controla la mayor parte de las funciones del organismo, hay un director de orquesta. Este director de orquesta se llama complejo hipotálamo-hipo-fisario. Situado en la cabeza, como corresponde a un jefe, y más precisamente por debajo de la base del cerebro, la hipófisis dirige y controla las funciones de la glándula tiroides, de la glándula suprarrenal y de las glándulas genitales. Además, es la responsable del crecimiento a través de una somathormona que controla el desarrollo del peso y la estatura.
Júpiter, Jupater, el padre de los dioses, patrón del panteón romano, es también un director de orquesta: ordena, coordina y armoniza el concierto divino. Es, como se podía intuir en la introducción, un patrón quisquilloso, pero al mismo tiempo, generoso y benévolo.

La caridad empieza por uno mismo, dice el refrán. Júpiter, tanto en el mito como en la realidad humana que responde a este mito, será por consiguiente un hombre (o una mujer) de abundancia, alto, gordo, fuerte, pero no por ello tonto.
La secreción abundante de hormona de crecimiento durante la infancia procura al sujeto una talla y una corpulencia por encima de la media: el jupiteriano es un gigante, de grandes y dilatadas proporciones.
La marcha del tiroides es fuerte: su metabolismo basal será elevado.
La marcha de la suprarrenal es fuerte: será dinámico, potente, resistente, más bien hipertenso.
La marcha de las glándulas genitales es fuerte: su sexualidad será generosa, su fecundidad notable.
A fuerza de abundancia y de excesos, Júpiter se verá acechado por el pago de la factura del «demasiado bien»: demasiado azúcar, demasiadas grasas, demasiada sangre, demasiada tensión…

La acupuntura para los de plutón

April 14th, 2008

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La acupuntura establecerá la relación con el vaso desobstructor {Chong Mo en chino pinyin) cuya patología va ligada a la presencia de una contracorriente energética en el organismo. Como se habrá podido comprender al leer lo que precede, el tipo Plutón se organiza en torno a un principio de oposición, de contradicción, de negación, de rebelión, de contracorriente.
En medicina china, el vaso desobstructor tiene precisamente la función de drenar esta contracorriente y, a partir de esta «rebelión de energía», preparar y coordinar las mutaciones que se impongan.
Los principales puntos que conviene estimular aquí son los siguientes.
• El punto 4 bazo-páncreas, o B.P.4, situado en el medio del borde interno del pie, es el punto de apertura del vaso. Está indicado cada vez que surjan contradicciones, revueltas de energía, especialmente de abdomen y corazón; acceso de sobre-excitación, crisis nerviosas, dolores violentos o repentinos; en las mujeres, dolores de la menstruación o lactancia.
• El punto 30 estómago, o E.30, situado en medio del pliego de la ingle, allí donde se percibe el pulso femoral, es el primer punto del vaso de los ataques. Resulta indicado en toda clase de flujos de energía de la esfera sexual y reproductora:
— todo trastorno del aparato genital, hombre y mujer;
— mujeres: esterilidad, trastornos y furor por no quedar embarazada, trastornos del embarazo; parto: dolores; controla las contracciones del útero cuando el momento del parto se aproxima; ovarios: inflamación, reglas insuficientes o que no vienen; útero: todo tipo de trastorno;
— hombres: erección insuficiente o dolorosa, dolores en el pene y en los dos testículos, neuralgia del canal espermático.

•  Hallamos de nuevo las mismas indicaciones en los puntos del meridiano de los ríñones, perteneciente al vaso desobstructor y situados entre el pubis y el ombligo, a 2 cm a uno y otro lado de la línea del medio;
—  el punto 11 riñon, o R.ll, especial para vagina y pene;
—  el punto 12 riñon, o R.12, especial para las trompas de Falopio y para el cordón espermático;
—  el punto 13 riñon, o R.13, especial para los ovarios y el pabellón y para los testículos;
—  el punto 14 riñon, o R.14, especial para deseos sensuales;
—  el punto 15 riñon, o R.15, especial para problemas del coito;
—  el punto 16 riñon, o R.16, indicado en caso de esterilidad que no se deba a una causa orgánica.
Con este último punto, situado precisamente a la altura del ombligo, vemos que estamos muy cerca de la profundidad íntima del ser, de su capacidad de mutación, de trascendencia, de creación: con la fecundidad y la esterilidad, la vida se reproduce o desaparece, se renueva o se anula. Encontramos una vez más aquí la dialéctica plutoniana de la vida y la muerte, de la destrucción y el renacer, de las tinieblas y la luz.
•  Esta dialéctica de mutación desemboca en otro punto del meridiano de los ríñones que rige las energías primordiales del hombre. Este punto pertenece a otro «maravilloso vaso sanguíneo», empalmado con el vaso desobstructor. Se trata del meridiano Yin Wei, que significa salvaguarda del yin de la vida, es decir, de su núcleo duro. Este punto clave del Yin Wei es el 9 riñon, o R.9, que se halla a mitad de la pierna, en el borde interno de la pantorrilla. Los síntomas son elocuentes:
—  temperamento y carácter inestables;
—  caprichoso, descontento, palabras extravagantes;

— sobreexcitación, furor, cambios de humor, apariencia de locura;
—  lengua salida, saliva cayendo, histeria.
Una vez más, el retrato del tipo Plutón, con tendencia a la histeria, ha quedado bien perfilado.
A otro nivel, el de la herencia y la creación, la estimulación del punto es recomendable en el estadio de concepción del ser: «[…] pinchado en el tercer, quinto y octavo mes de embarazo, prepara para el parto». Tonificado durante el embarazo, dará un niño de tez luminosa, que dormirá por la noche, estará contento durante el día, no cogerá enfermedades y, si las cogiera, se curará en pocas horas o días.

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